Narcoterrorismo y estado fallido en Juárez…

La evidente y cobarde impunidad con la que actuaron los delincuentes en los recientes hechos de narcoterrorismo que se vivieron en las calles de Ciudad Juárez, no pueden ser concebidos sin la complicidad de algunas autoridades que juraron hacer valer la ley y defender a los indefensos ciudadanos de esta dolida y castigada frontera.

Es bien sabido que en México y todo el mundo, el crimen organizado posee una estructura piramidal y administrativa perfectamente organizada y disciplinada, que tiene en sus organigramas a funcionarios públicos del más alto nivel, y vaya que Chihuahua no es la excepción.

Ejemplos existen de sobra. No hay que olvidar que fue en tierras chihuahuenses donde el ‘narco de narcos’ Rafael Caro Quintero se hizo célebre en noviembre de 1984, cuando gracias al ‘pitazo’ del embajador estadounidense John Gavin, al gobierno mexicano no le quedó de otra que intervenir en el ‘Rancho El Búfalo’, donde a la vista de todos, más de 3 mil agricultores cultivaban miles y miles de toneladas de mariguana sin que nadie dijera nada.

Las crónicas de la época dan cuenta de la ‘ignorancia ciega’ del ex gobernador Óscar Ornelas Küchlé, así como la complicidad del secretario de la Defensa Nacional, Juan Arévalo Gardoqui y del entonces secretario de Gobernación y actual director de la Comisión Federal de Electricidad, Manuel Barlett.

Con esa misma impunidad floreció el imperio del fundador del Cártel de Juárez, Amado Carrillo Fuentes, mejor conocido como ‘El Señor de los Cielos’ quien según se sabe, se quejaba de la ‘avaricia insaciable’ de los ex gobernadores Fernando Baeza y Francisco Barrio Terrazas, pero de este último, decía que ‘no tenía llene’.

Hay testimonios bien documentados de la impunidad del narcotráfico en todo Chihuahua, pero existe un caso muy emblemático de esta naturaleza que ocurrió de manera sistemática y consecutiva a partir de enero del 2008.

El primer suceso se registró en El Paso, Texas, el 16 de enero de ese año, cuando agentes de la Oficina de Inmigración y Aduanas (ICE, por sus siglas en inglés) arrestaron con media tonelada de mariguana al ex director operativo de la Policía Municipal de Juárez, Saulo Reyes Gamboa, quien por cierto, fue cercano operador y socio del ex alcalde Héctor Agustín Murguía Lardizábal, mejor conocido como ‘El Teto’.

Cinco días después, en las primeras horas del lunes 21 de enero, el coordinador operativo de la Secretaría de Seguridad Pública Municipal y sucesor de Saulo Reyes en ese cargo, Francisco Ledesma Salazar, fue asesinado con armas de alto poder, pero ese mismo día por la noche, una célula del ‘Cártel de Sinaloa’ atacó la Jeep blindada del primer comandante de la Agencia Estatal de Investigación, Fernando Lozano Sandoval, quien a pesar de haber recibido fuego con una Barret calibre .50, también conocida como ‘mata policías’, logró sobrevivir al atentado y desde entonces vive en los Estados Unidos.

Pero la peor parte de esa misma historia ocurrió en la Avenida Francisco Zarco de la capital del Estado, precisamente en lo que en aquellos años era todavía la Casa de Gobierno, y precisamente un día después de los atentados en Juárez: el 22 de enero de 2008.

Una conocida leyenda urbana ‘chihuahuita’, señala con detalle la manera en que un comando de élite de Joaquín ‘El Chapo’ Guzmán, desarmo a la escolta oficial y entró durante la madrugada hasta la habitación del ex gobernador, José Reyes Baeza Terrazas, a quien advirtieron que dejara de proteger Vicente Carrillo Fuentes, líder del Cártel de Juárez, así como hermano y sucesor del ‘Señor de los Cielos’.

Además del tremendo susto, el resultado de esa inesperada visita en plena Casa de Gobierno, le ocasionó una severa parálisis facial al ex mandatario oriundo de Delicias, también conocido en el argot periodístico como ‘El Desayuno Número Dos’, es decir: ‘Huevos Tibios’.

El resultado final de ese fatídico mes de enero, fue el inicio de una sangrienta guerra en las calles de Ciudad Juárez, que dejó como saldo más de 11 mil muertos e igual número de viudas y menores huérfanos, pero de ese tema hablaremos “Fuera de Libreta’ y con detalle, en otra entrega editorial.

Cabe señalar que José Reyes Baeza fue investigado por brindar protección al Cártel de Juárez durante su administración, tal como lo muestra una indagatoria ordenada por la ex procuradora general de la República, Marisela Morales, en la que se destaca que el ex mandatario “protegió y recibió apoyos económicos de Vicente Carrillo Fuentes”, según consta en el expediente: PGR/SIEDO/UEIDCS/313/2010.

¿Y qué pasó en Ciudad Juárez?

Todo el contexto anterior permite comprender con mayor claridad que los diferentes grupos del crimen organizado que han inundado las calles de drogas y sembrado el terror en Chihuahua y otras regiones de la República Mexicana desde hace ya cuatro décadas, han crecido y prosperado al amparo de esa descarada complicidad y protección de funcionarios de los tres niveles de gobierno, particularmente el federal.

Así las cosas, fuentes muy cercanas y bien enteradas del acontecer político y social del ‘Estado Grande’ comentaron a quienes forman parte de este espacio editorial, la manera cómo fue planeada, organizada y ejecutada la masacre  de nueve civiles inocentes y dos reos, ocurrida en las calles de Ciudad Juárez el pasado jueves 11 de agosto.

La cronología de tales hechos, inició hace algunas semanas en el viejo edificio de cantera donde despacha la gobernadora de Chihuahua María Eugenia Campos Galván, menor conocida como ‘Maru’.

Nuestras fuentes nos aseguran que un emisario del más alto nivel del Cártel consentido de Palacio Nacional, fueron a buscar a la gobernadora Maru Campos con previa cita, pero por alguna razón que todavía se desconoce, la reunión fue cancelada  pospuesta al menos en dos ocasiones.

Nos aseguran que la presión aumentó a través de un familiar ‘non sancto’ de la mandataria estatal que se dedica a negocios poco honorables en el estado de Nuevo León, de tal suerte que el pasado lunes 8 de agosto la cita volvió a cancelarse, pero esta vez le pasaron la estafeta al colmilludo secretario general de Gobierno César Jáuregui, quien de manera muy cortés y políticamente correcta, atendió al emisario de Sinaloa, pero le dijo que en Chihuahua no tendrían ningún apoyo para operar.

Dos días después, el miércoles 10 de agosto, Doña Maru se envalentonó y viajó a la frontera juarense para colocar la primera piedra de su ya famosa y carísima ‘Torre Centinela’ que costará al erario más de 4 mil millones de pesos, a través de una adjudicación directa con una empresa sumamente cuestionada a nivel nacional.

Dicho evento fue el preludio de una tragedia, ya que primero le costó la vida a un perro policía llamado ‘Oso’ que cayó de 15 metros mientras buscaba explosivos en las azoteas de edificios aledaños a la Zona Centro, pero además, la gobernadora puso la cereza en el pastel con una frase amenazante para el emisario que unos días antes había en Palacio de Gobierno: “que no se metan en el estado de Chihuahua”.

Sin embargo, los aludidos sí dieron por bueno el acuse de recibo en pocas horas y mediante una operación bien organizada con claros indicios de estrategia militar, provocaron un falso motín en el Cereso Estatal Número Tres, ya que éste fue más bien una ejecución que atrajo a cientos de elementos para ‘controlar’ los disturbios en el centro penitenciario.

El supuesto motín permitió que este mismo grupo delictivo aprovechara las calles sin vigilancia para quemar negocios y disparar contra inocentes a mansalva, con el saldo ya conocido de once muertos, entre ellos, dos reos de poca monta recluidos por delitos contra la salud y cuatro empleados de una estación de radio que transmitían en vivo.

Y sin demeritar el trabajo de cientos de policías municipales que se jugaron la vida y exhibieron la inutilidad de las fuerzas estatales y federales, nos aseguran que los ‘tecatos’ que presentaron como responsables de las matanzas fueron solamente el instrumento de un estratega con una mente muy perversa, que ya supo bien como ejercer el terror en esta dolida frontera en pocas horas.

Por desgracia para todos los chihuahuenses, es indudable que el Cártel consentido de Palacio Nacional fue el gran ganador de esta demostración de poder, al tiempo que exhibió la indolencia, candidez, falta de experiencia y nulo liderazgo en la materia de una gobernadora que salió a recorrer las calles a bordo de una Suburban blindada de Nivel Siete y 28 guaruras y todavía tuvo el descaro de asegurar que las cosas ya estaban bajo control.

Por ahora y al igual que sucedió con Reyes Baeza, Doña Maru estará en el hospital varios días mientras se repone del susto.

Y mientras todo eso sucede en las esferas del poder donde solamente piensan en poder, dinero y nuevos cargos políticos, más de millón y medio de juarenses siguen aterrorizados y piden al Cielo que no se vuelva a repetir la trágica historia que llenó las calles de sangre entre los años 2008 y 2011, al tiempo que algunas empresas foráneas e inversionistas extranjeros ya buscan otro lugar que les garantice la paz y la seguridad de sus activos.

Columna invitada.

Por: por Armando Navajas

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