Las autoridades de la localidad de Birgunj, en la frontera entre Nepal y la India, impusieron anoche un toque de queda que se extendió posteriormente tras producirse tensiones por cuestiones religiosas y sociales.
El jefe del distrito de Parsa, donde se encuentra Birgunj, Bhola Dahal, dijo a EFE que miembros de la comunidad musulmana organizaron protestas por el vandalismo de una mezquita, lo que ha mantenido la tensión en esta área.
La situación se deterioró aún más en la noche del domingo y la mañana del lunes, con contraprotestas de miembros de la comunidad hindú.



