Un coche bomba estalló esta madrugada frente a una comisaría de Belfast, la capital de Irlanda del Norte, sin causar víctimas y sin que se conozca hasta el momento al autor de lo que parece ser un atentado fallido.
El explosivo utilizado tenía como objetivo «matar a policías y causar el máximo daño», dijo un portavoz de la Junta policial de Irlanda del Norte, Michelle O´Neill.
La explosión se registro en la noche del sábado al domingo frente a una comisaría de Dunmurry, en las afueras de Belfast, y en un primer momento hubo dudas de si se trató de un accidente o había posibles motivaciones políticas, como se ha confirmado ya en la mañana.
