Una enorme tormenta de nieve, un «ciclón bomba», azotó el lunes el noreste de Estados Unidos desde Maryland hasta Maine, obligando a millones de personas a quedarse en casa en medio de fuertes vientos y alertas de ventisca, al tiempo que los servicios de transporte quedaron suspendidos y las escuelas y negocios cerraron.
Se trata de la tormenta más intensa en una década, según los meteorólogos. Trajo consigo más de 60 centímetros de nieve a partes del noreste metropolitano, rompiendo récords de acumulación en algunos lugares al grado que la circulación quedó paralizada y Naciones Unidas se vio obligada a aplazar una reunión del Consejo de Seguridad.
Las autoridades declararon emergencias y el cierre de escuelas —incluso en la ciudad de Nueva York, que tuvo su primer «día de nieve a la antigua» en seis años—, y la población tuvo que hacer frente a interrupciones en el servicio eléctrico.
